jueves, 19 de noviembre de 2009

Hagamos un Swinger!!

Hola mis muy amados y ponderados lectores, ya se llegó el día de este intercambio y hoy me complace alojar en esta "Casa Virtual de la Risa" a Belo, él nos comparte un poco de él y le agradezco su presencia, ojalá no sea la primera ni la ultima.

Mi participación en este Swinger la pueden leer pinchando AQUÍ y ya saben, están el libertad absoluta de comentar lo que deseen... ¡¡ Disfrútenlo!!

SE APROVECHAN DE MI INOCENCIA.

Hola a todos los lectores de este interesantísimo blog (del cual ya soy seguidor), es un honor plasmar una de mis memorias en este espacio. Soy el Belo, dueño de las memorias que plasmo en el blog memoria sin escribir (http://memoriasinescribir.blogspot.com) al que los invito para que me visiten.

Antes que nada quiero agradecer a Melissa quien amablemente abrió sus puertas para publicar este texto. Muchas gracias. Y como a ella le apasiona la verdad y la sinceridad y ama que las personas no mientan, les traigo un relato verídico 100%, pero también 100% vergonzoso, jajaja, bueno, en aquel entonces, pues ahora es motivo de risas y reflexión.

El título: “Se aprovechan de mi inocencia” lo tomé de la clásica serie del Chapulín Colorado de Chespirito, ya verán porqué. Sin más, aquí mi memoria:

Hace algunos años, todavía estudiante de la carrera de derecho, ingresé a laborar en un juzgado. Ahí no tenía sueldo porque estaba de “meritorio”, esto es, haciendo méritos para obtener un puesto. No obstante, las cosas que hacía para obtener esos “méritos”, no eran las de un estudiante de derecho sino las de un mandadero. Los licenciados que ahí laboraban me mandaban por las tortas, los tacos, los jugos, los licuados, las copias fotostáticas, bueno hasta me mandaban a pagar sus cuentas de luz, teléfono y demás servicios a los bancos.

Decepcionado, un día le dije a uno de ellos que el trabajo que realizaba no era lo que yo imaginaba cuando ingresé a estudiar la licenciatura y menos cuando llegué a esa oficina. Él me comentó que nadie me ayudaría porque todos estaban metidos en su propio trabajo que si quería aprender y empezar a destacar debía acercarme a las audiencias para que escuchara como se desahogaban y de esa manera aprendiera el hermoso mundo forense del derecho.

Incluso me dijo que ese día iban a trasladar a un delincuente muy importante y famoso y que le iban a tomar su declaración preparatoria. Me dijo que habría cámaras de televisión, reporteros, radio, prensa y demás.

Yo me emocioné y fui a donde se llevaría esa audiencia. Me puse mi saco, me acomodé la corbata y con todo el ánimo, la ilusión y las ganas de ser alguien importante, sentimientos propios de un joven que recién inicia su vida profesional, me dirigí al lugar.

Al llegar advertí que ahí estaba toda la prensa de México, tal como me lo dijo. Inició la audiencia, se hicieron las preguntas y repreguntas tanto del defensor como del fiscal, vinieron acusaciones y se leyeron las declaraciones de diversas personas que lo acusaban.

De pronto, el licenciado del Juzgado que dirigía la audiencia, se acercó a la reja de prácticas donde estaba el importante detenido e intercambió un par de palabras en voz baja con él.

Luego, volteó a su alrededor, entrecerró los ojos por las luces de las cámaras de televisión que lastimaban su vista y cuando me vio, me hizo ir hacia él.

- Joven licenciado, ven, ven rápido.- Me dijo.

- Yo? - Le pregunté asombrado.

- Sí, tú, ven rápido.- Insistió.

Mi corazón latió, me sentí importante, sea cual fuere la tarea encomendada debía hacerla lo mejor posible, pues las cámaras de televisión, las grabadoras y los micrófonos de la radio estarían volcadas hacia mi persona. Me sentí importante.

Dí un leve tirón a mi saco y me dirigí hacia ellos, con la gallardía y la enjundia de un joven desbocado como potro que quiere iniciar su primera loca carrera.

Las cámaras siguieron mi andar. Yo quería llamar a mis padres para que prendieran la tele y vieran a su famoso e ilustre hijo.

Llegué ante el licenciado y el famoso delincuente. Me puse a sus órdenes y casi en el momento en que me estaba arremangando mi camisa y listo para escribir e iniciar una brillante profesión de abogado, aquel licenciado, frente a toda la multitud, me dijo amablemente:

- A ver joven abogado –sacando con su mano de la bolsa derecha de su pantalón dinero en billetes y monedas- ve a la tienda y compra una torta de huevo con chorizo para nuestro amigo que tiene horas encerrado y no ha comida, tiene mucha hambre… ah y un refresco, que sea coca-cola.

Me dio el dinero en mi mano y yo, avergonzado ante las cámaras, furioso de mi suerte y decepcionado de mi profesión, sólo asentí.

Entre empujones salí de toda la muralla de reporteros y cuando me dirigía hacia la puerta, triste y desconsolado y por supuesto enardecido, alcancé a ver al “amigo que me aconsejó” y a otro, volcados de la risa y diciendo:

- Juar, juar, juar, te pasaste, qué buena novatada, nos aprovechamos de su inocencia.-

Sí, se aprovecharon de mi inocencia, fue lo único que durante muchos días vino a mi mente.

Obviamente después de ese día, jamás regresé a aquella oficina.

12 comentarios:

Melissa Stephens dijo...

Jajajaja ay Belo!! Yo no se que hubiera hecho en ese momento!! Tal vez les hubiera raspado la madre a esos tipos, me hubiera largado con el dinero de la torta y no se que mas!!

Pero bueno, son cosas que pasan, seguramente ya jamas se volverán a aprovechar de tu inocencia XD

Besos y gracias!!

El Belo dijo...

Jajaja, pues sí ahora lo leo y lo cuento y me da risa pero en ese momento no soportaba la vergüenza.

Mil gracias por abrirme este espacio tuyo.

Saludos.

!ván dijo...

Estuvo buenisimo!
Gracias amigo por contar tu humillación, aquí todos somos tus amigos y no creo que te abusaramos de tu confinaza y de tu nobleza...

De verás me comprás una torta de milanesa y una coca? No he comido!

la MaLquEridA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
la MaLquEridA dijo...

Creo que yo no hubiera regresado, me hubiera quedado con el dinero para hacerles pagar cara su bromita.

Ni modo, gajes del oficio.

Trancazos que uno tiene que darse para ir por esta vida.


Saludos.

Ann dijo...

jajajaja, pelados!
mi Belo querido, con todo el cariño que te tengo no puedo evitar soltar una sonora carcajada y pensar "que bien te la aplicaron" pues si son gajes del oficio y los pininos que uno hace en su nicho. no te preocupes conozco unas peores.

besos a ambos!

Victor Tenorio dijo...

Yo lo que hubiera hecho es:

1.- Saliendo y al encontrarme a esos tipos, cuando confesaran su novatada fingiría que me río.
2.- Después, le digo que pues voy a comprar eso que me pidieron, que si no se les ofrece algo.
3.- Una vez que me dieran el dinero, iba y compraba la torta y el refresco; agarraba un camión y rumbo a mi casa.
4.- Al día siguiente, iría a la oficina y juntándolos a todos les aplicaría la humilde frase de "Chinguen a su madre pendejos de mierda".

O tal vez sustituir el punto de la mentada de madre y comprarles lo que pidan, no sin antes rociarlos con un poco de agua de riñón o que se yo; digo, la venganza es tan dulce

Amorphis dijo...

Que mal plan, esas si son groserías, ni modo Belo se pasaron contigo, ese es el precio en el camino de la fama, aunque si estuvo muy feo, creo que en tu lugar me hubiera comido la torta, el refresco y me hubiera largado de ahí, y después que me busquen.

Saludos, buen relato.

malbicho dijo...

ah, què gandallas!, todos tenemos una historia asì... pero sin càmaras -je-, a ti sì que te la hicieron gacha

(la mìa que sea de milaneza, porfis)

=D

un abrazo!!

Ely dijo...

Que mala onda!!! se pasan yo que tu no regreso con la torta del fulano delicuente pobre!! ay si como tenia todo el dia encerrado no habia comido, merecido se lo tenia!!! En fin, Que mal plan tuvieron contigo, y gracias por compratirnos tu experiencia! un abrazo Belo como siemrpe un gustazo leerte y Saludos Melissa mucho gusto espero seguir leyendola!

OAB dijo...

Graciosa anecdota a la distancia. Sin embrago aún no logro entender el alma humana que se deleita de hacer sufrir al prójimo, yo nunca he hecho algo similar, al contrario.

Saludos

LB dijo...

No inventes!! Perdón porque me dio mucha risa, pero que mal plan de verdad. A mi también me pasó que me mandaran, en mi caso, por el pollo o los tacos. Es triste, pero al principio nos agarran de mandaderos. A mi la primera vez me enojó horrores, después le vi el lado bueno: quedarme con el cambio y siempre comprar algo de más para mi.